Blogia
Mi Paisaje

No a los asesinatos

Y no, esto no va por la ley del aborto. Desde aquí voy a hacer un rotundo llamamiento a los pocos lectores que sé que tengo. Pero hay algo contra lo que quiero luchar siempre que pueda y daría todo por esa lucha. Hoy he estado escuchando a un brillante orador darme una conferencia sobre que habría que hacer “tiros selectivos” a determinadas personas de la sociedad. Eso en mis palabras, en las suyas era “a algunos”. Y ahí radica la diferencia. Parece que él no los veía como personas.

Hoy hay un enorme problema contra el que abiertamente me manifiesto en contra: el terrorismo. Asesinar. Matar. A gente, nada menos. ¿Acaso no se dan cuenta de lo que están haciendo? Ellos desprecian la vida, pero sólo la de los demás. Son más egoístas que aquellos contra los que luchan. Y no se dan cuenta de ello. Bueno, sí se dan cuenta, pero no lo dicen, porque entonces pierden la razón. Pues no resulta encima que son las victimas. Se inventan que sufren de algo y la solución es devolverlo multiplicado. Porque, señores, no lo voy a hacer nunca, pero aún suponiendo que tengan la razón, nunca jamás aceptaré que una privatización de la libertad sea vengada con una muerte. La muerte prematura es horrible. No sólo para el asesinado, que pierde todo en un único coche bomba, atentado, o disparo cobarde en la nuca, como nuestros amigos vecinos suelen hacer. Una muerte nunca venga nada. Gandhi dijo una vez “ojo por ojo y todos tuertos”. Hay que ver cómo se parece la palabra tuerto a muerto.

No me estoy metiendo con nacionalistas vascos, dios me libre. He conocido a muchos que son personas maravillosas y que defienden su ideología como debe ser, en las urnas. Sin armas. Sin muertes. Sin madres que pierdan a sus hijos. Sin mujeres que pierden a sus maridos. Sin perder a nuestras madres y padres. A nuestros amigos. A personas. A gente que respira. Gente que sonríe. Gente que compra el pan. ¡Gente! ¡Son personas! ¡Como tú y como yo! ¡Como el lechero de la esquina! ¡Como el presidente del gobierno! Serás buena persona, serás mala persona, te tendrán unas ganas de la leche. Pero eres una persona. Un ser humano. Que de niño, como tú, jugaba a la pelota. Y que a los doce años, se enamoró en secreto de su vecina, y se ponía colorado al verla en el rellano. Y, como tú, le gustaba la música de Amaral, o de Leño, o de Barricada, o Ken Zazpi, quién sabe. Pero como a ti le gustaba la música. ¿No lo veis? Somos iguales. Y, ¿sabéis por qué? Por una única razón: porque compartimos una vida. Y eso es lo más hermoso que existe. Saber que todo lo que tu sientes los sienten también tus semejantes. Que ellos también se enamoran, y lloran cuando ven a sus hijos en la función de teatro de la escuela haciendo de oveja, ¡si es que hay que ver lo bien que bala! Quién te iba a decir que ese hijo tuyo que hacía de oveja, iba dentro de treinta años a ser juez, o político, o empresario, e iba a recibir un disparo en la nuca. Y que treinta años después, su madre iba a llorar al encontrarse en el armario el disfraz de oveja de su hijo, que le fue arrebatado de la forma más cruel y cobarde, por la espalda. Lo más común que tenemos todos los seres humanos de este maldito y esférico planeta es la vida, ¿y hay algunos que precisamente quieren quitar aquello que más nos une, seamos blancos, negros, empresarios, jornaleros, izquierdistas o de derechas?

La madre que se encontró el disfraz de su hijo asesinado en el armario no es la mía. Ni es la tuya. Ni seguramente sea la del vecino. Pero sí las hay, e incluso puede ser que nos toque de cerca. No se vosotros, pero yo estoy harto de que haya gente que al ver que no vence por la vía electoral, opta por las armas. Eso fue lo que hizo Mussolini. Y yo no quiero ver más niños que pierden a sus padres porque pensaban distinto y lo defendían en el parlamento. Y no quiero ver más madres que pierden a sus hijos porque estos lleven una empresa y ganen dinero. Y lo último que quiero ver es a alguien coger una pistola una bomba o un tirachinas para cometer un rastrero asesinato. Por favor, quien vaya a hacerlo, que se dispare a él mismo. De verdad. Nos haría un favor. Y a mí en particular.

0 comentarios