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Mi Paisaje

Ridi, plagiaccio

Bueno, lo primero de todo excusarme por este largo mes sin ninguna actualización; es lo que tiene que se fastidien los ordenadores, sólo sirven para cultivar la paciencia y mejorar la ciencia de sentirte incomunicado. Pero aquí hemos vuelto e intentaré retomar las actualizaciones periódicas.

Probablemente alguno ya lo sepa, pero a los que no, os digo que una de mis grandes pasiones es la ópera. No soy ningún erudito del tema, apenas conozco un par de obras y de autores, pero aún así la adoro. Y hace poco estaba escuchando el fantástico aria del final del primer acto de la obra “Pagliacci”, el “Vesti la giubba” (“Viste el traje”), de un compositor de finales del XIX italiano llamado Ruggero Leoncavallo. La obra, de 1892, narra la historia de un grupo de payasos que llega a un pueblo a dar una función, y uno de los payasos, Canio, descubre que su mujer Colombina está siendo cortejada por otra persona. Roto por la desesperación, canta este aria donde se plantea el que a pesar de todo debe mantener la compostura durante la función de esa noche, a pesar de estar destrozado sentimentalmente. Finalmente, al final del segundo acto, acaba con la vida de su mujer y de su otro pretendiente en medio de la función, haciendo ver que forma parte del espectáculo. La obra termina con un irónico “La commedia è finita”, al tiempo que cae el telón y se ven los cuerpos inertes de los amantes.

Pero, como he dicho, el gran momento de esta obra es, al finalizar el primer acto, el aria que he puesto en el vídeo, interpretado por el que probablemente sea mi tenor favorito, Plácido Domingo. Canio teniendo que fingir una integridad absoluta a pesar de que está absolutamente destrozado en su interior. Al final del segundo acto su desquicio culmina en un asesinato ante un pueblo entero, que inocentemente contempla la atrocidad como una parte más de la obra, completamente inconsciente de la realidad. Disfruta de la muerte que le es servida como mero espectáculo. Suena a barbarie,  ¿verdad? ¿Pero no es acaso lo que nos ofrecen hoy en día como entretenimiento? ¿Acaso no recibimos continuamente imágenes a través de esa mitad maravilla mitad esperpento llamada televisión sobre muertes que, como nos son servidas cubiertas por una fina capa de dulce de leche, nos deleitan como espectáculo? No estoy hablando de no mostrar las cosas tal y como son, sino de que ahora parece necesario el añadir algo de hiperrealismo para mostrar las cosas no como son sino más cruentas a fin de vender más. Curiosamente, si esto nos lo sirve Canio nos parece horrible, pero cuando nos lo sirven a granel a través de las supuestas noticias, es el gran placer y avance de la actualidad del derecho a la información. Efectivamente, “la commedia è finita”.

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