Suspiros de España
La noche apenas la iluminaban algunas estrellas y velas repartidas por toda la plaza del pueblo. La plaza era la típica plaza de pueblo, de planta cuadrada, y abrazada por casas de escasa altura recién encaladas para la ocasión. Era una de esas plazas de pueblo costero en las que si prestas atención y escuchas antentamente puedes oír el sonido del mar cuando lucha por llevarse la arena de la playa.
La gente del pueblo se dirigía en pequeñas manadas de cuatro (dos matrimonios amigos recién cenados en casa de alguno de ellos) a la plaza, algunos ya algo ebrios. Todos vestían las mejores galas de las que disponían: camisas de cuadros y pantalones de tela en caso de los hombres, y frescos y veraniegos vestidos en el caso de las mujeres. Todos se dirigen lo más cerca que pueden del escenario improvisado que han colocado para que la orquesta municipal toque y anime a los vecinos. Al lado del escenario, la Antonia había colocado una mesa plegable con un mantel de papel y desd ella servía sus aperitivos, consistentes en pequeños bocadillos de diferentes fiambres.
Llega la orquesta municipal, y se preparan para su recital. Comienza la música. Algunos matrimonios optan por bailar en medio del círculo que hacen los menos atrevidos, que optan por probar los bocados que les ofrece amablemente la Antonia. Los bailarines hacen los pasos de costumbre: cuatro pasos hacia adelante, cuatro hacia atrás, alguna espontánea vuelta que solía salir mal y terminaba en inocentes carcajadas...
Una mujer de unos setenta años baila con su nieto de cinco. El nieto no sabe bailar, pero lo intenta moviendose lo más alegremente que puede, aunque tan arrítmico que su abuela no puede evitar reírse. El periódico local les saca una foto.
Jordi encuentra un marco con esa foto, fecha de hace cuarenta años, en un cajón mientras buscaba el contrato de la hipoteca. Por un momento se olvida de los plazos de su vivienda y coloca la foto en el mueble de su salón, y se sienta en el sofá a verla. Sí. Va evocando poco a poco. Recuerda a la Antonia. Recuerda la canción que sonaba, Suspiros de España. Recuerda que le hicieron ponerse aquellos zapatos que tanto odiaba. Y recuerda a su abuela. Precisamente esa foto es el único recuerdo que queda de ella. "Te hecho de menos, abuela". Jordi suspira. Y con él, la canción que bailó con su abuelita el último día que estuvo con ella.
1 comentario
adrian -
un saludo loco