Érase una vez el habla
¡Los catalanes han tomado la Plaza de los Fueros de Pamplona! Pero no con bayonetas y arcabuces, sino con cultura. Y es que como todos los años por estas fechas, la céntrica plaza de Pamplona recibe la visita de una carpa con un interior algo distinto al de la carpa universitaria. La fundación "La Caixa" trae una exposición anualmente: recuerdo una sobre la evolución del hombre, sobre historia naval, sobre Al-Ándalus, sobre los pueblos prerromanos de la Península... y esta vez, sobre la comunicación. "Una exposición que invita a reflexionar" reza un cartel en la entrada. Y la verdad es que sí.
La comunicación es el acto de enviar un mensaje para que otro lo reciba. Y esto es mucho más complejo de lo que parece: el mensaje debe ser claro, comprensible por el receptor, no ser dañado durante su transmisión... Tampoco debe ser tergiversado, como tanto ocurre actualmente. Debe llegar claro y nítido al receptor. Ofrezco una cosa: que alguien intente pasar un día sin entablar el menor acto comunicativo. Imposible. Y es que el comunicarse no es exclusivo del habla, también nos comunicamos cuando asentimos o negamos con la cabeza, cuando miramos un reloj... incluso a veces enviamos un mensaje que en realidad quiere decir otro mensaje: como cuando en un bar o discoteca le preguntas a esa morenaza que has visto si tiene fuego. Claro, también es un doble mensaje cuando te dice "no fumo" y ves un paquete de Marlboro asomando de su bolsillo.
Ayer salí de la exposición con una sonrisa en la boca. No me di cuenta, pero creo que con eso envié un mensaje a todos los que pasaban por ahí.
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