Poderoso caballero es Don Dinero
O eso decía Quevedo. Y qué razón tenía. ¿De qué no es capaz este buen amigo nuestro? Dios mío, ¡nos da de todo! Ropa, inmuebles, coches... ¡si es que hasta inventa amigos, hace convenientes los matrimonios, compra la libertad y mutila la justicia! Efectivamente, poderoso caballero es Don Dinero.
Qué anticuados han quedado los tiempos en los que con un plato de lentejas se compraba la primogenitura. Ahora es el dinero el que lo absorbe todo. Parece mentira, querido lector, pero en los últimos tiempos hasta la vida humana tiene precio. Pongamos el reciente caso del secuestro del Alakrana: dividimos los cuatro millones de dólares pagados como rescate entre los treinta y seis tripulantes y ahí tenemos la cotización actual. Hay que ver cómo se ha revalorizado, por lo menos. A septiembre de 2001 se cotizaba al precio de un billete de avión, y en marzo de 2004 aún a menos, al precio de un billete de tren.
Es una verdadera lástima, pero se ha llegado a un punto que es así. Ahora, el que tiene dinero tiene no sólo riquezas materiales, sino también un falso acceso a riquezas espirituales. Teníais vos razón, Don Francisco de Quevedo, qué amarga es la verdad.
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